Tres puntos sobre el reto constante del gigante textil del Perú en tiempos de COVID-19.  Además, conversamos con la presidenta de la Coordinadora de Empresarios de Gamarra, Susana Saldaña.  fotografía: PRODUCE


por: Solange Gutierrez 
solange@fastnotfash.com

En sus 60 años de existencia, Gamarra nunca antes había paralizado su actividad por tan largo periodo. Este emporio textil, considerado como uno de los más grandes de Latinoamérica, también tuvo que acatar la cuarentena nacional peruana así que apagó sus máquinas y cerró todas sus tiendas. 

Con más de 40 mil establecimientos y casi 60 manzanas de expansión es un escenario de producción y de comercio -predominantemente textil- tanto minorista como mayorista. Su realidad es tan amplia como su tamaño y su oferta. Gamarra alberga historias de éxito, formalidad e informalidad, productos nacionales de alta calidad, dumping, creatividad, piratería, entre otros. Probablemente es esta realidad el reto que muchos no se atreven o fallan en asumir. 

Gamarra es históricamente el resultado del esfuerzo de empresarios y emprendedores, migrantes en su mayoría. Se estableció en el distrito limeño de La Victoria estratégicamente y a su desbordante crecimiento económico, le siguió el geográfico. Avanzaron a paso gigante pero desprovistos de planificación urbanística o registros unificados, situación que hoy más que nunca se esfuerzan por mejorar. 

Dueño de un importante rol en la economía nacional, el emporio ha recibido fuertes golpes políticos, económicos y sociales en sus últimos años.  Ahora se enfrenta a la epidemia mundial por el brote de COVID-19. ¿Cómo regresará Gamarra? 

Made in Perú

Entre el 16 de marzo y el 13 de mayo entraron al país más de 35 millones de artículos confeccionados provenientes en su mayoría de China de acuerdo a cifras brindadas por el  Comité Textil-Confecciones de la Sociedad Nacional de Industrias (SNI). Y no precisamente de mascarillas o material médico.

Puerto del Callao. créditos: Alex Proimos

Se importaron 21,4 millones de prendas de vestir y 13,9 millones de otras confecciones (mantas, ropa de cama y mesa, etcétera).  Éstas a pesar de no ser medicinas, material médico o bienes de primera necesidad, tenían el ingreso permitido -según el D.S N° 044-2020- ya que las actividades de transporte y carga no pararon. A mediados de abril del presente año, Fast Not Fash se contactó con los centros de envío de Canadá, Corea del Sur, Reino Unido, y Australia. Todos ellos tenían suspendida la salida de paquetes standard al Perú debido a restricciones, cancelaciones de vuelos y como parte de las medidas de prevención autoimpuestas.

En un comunicado, Ricardo Márquez, presidente de la SNI, indica que además de que gran parte de la mercadería extranjera es subvaluada, el verdadero problema es que el ingreso es desmedido y perdudica la producción nacional. “Se está afectando a 406,000 puestos de trabajo directos” expresa. 

De otro lado, si bien hay empresas que han podido girar de rubro exitosamente hacia el de material médico -ya sea importando o elaborando-, un gran porcentaje no cuenta con las condiciones logísticas ni económicas para hacerlo.

“En éste momento quien necesita comprar (material médico o de protección) es el Estado. Empresas que antes hacían carreteras,  ahora venden mascarillas. Nosotros que somos quienes podríamos fabricarlas, no podemos operar ni vender directo” indica la presidenta de la Coordinadora de Empresarios de Gamarra, Susana Saldaña, para Fast Not Fash.

“Empresas que antes hacían carreteras,  ahora venden mascarillas. Nosotros que somos quienes podríamos fabricarlas, no podemos operar ni vender directo”

“Queremos que se establezcan formas de acceder a estas oportunidades. Hemos propuesto que se nos admita como un consorcio en las convocatorias para unidos poder cubrir la demanda” agrega Saldaña. Alternativas como ésta serían atractivas para el grueso de las empresas de Gamarra que son microempresas. Pero para proover al Estado se necesita tanto de manos, máquinas y material como de capital. Y dinero es lo que a muchos les falta.

 

Los trabajadores y el apoyo financiero

Hasta el 2017, casi el 80% de los trabajadores de Gamarra eran formales según cifras del Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI). Sumado a ello, luego del operativo de ordenamiento a inicios del 2020, aproximadamente 20 mil venezolanos eran parte de la fuerza laboral, según la Coordinadora de Empresarios de Gamarra. 

Sin actividades comerciales o productivas, miles de establecimientos han tomado la decisión de reducir su personal de atención y venta. Trabajadores informales como los “jaladores” -vendedores en la vía pública- se han trasladado a las avenidas circundantes como Humboldt, Grau o Aviación para comercializar directamente ya que aseguran no tener otra alternativa para obtener ingresos. Según la Encuesta Nacional de Hogares del 2011-2016 del INEI,  se expone que un bajo nivel de educación y la pobreza son condiciones propicias para la aparición de la informalidad. 

El 6 de abril se aprobó el plan económico Reactiva Perú, destinado a otorgar ayuda financiera por medio de préstamos a las empresas nacionales.  El Ministerio de Economía y Finanzas (MEF)  destinó 30 mil millones de soles y  son actualmente otorgados por bancos y cajas municipales. Sin embargo, la distribución de los fondos mediante subasta que ejecutó el programa ha beneficiado considerablemente más a las grandes empresas.

Por otro lado, el Fondo de Apoyo Empresarial a las Mype (FAE-MYPE), administrado por la Corporación Financiera de Desarrollo (COFIDE), es suministrado también mediante bancos, cajas y financieras. Este fondo exclusivo para las micro y pequeñas empresas está operativo desde marzo y se le ha asignado 300 millones de soles . A pesar de tener 10 veces más de presupuesto, la tasa final de crédito puede sobrepasar el 8%, siendo así más costoso que uno otorgado por Reactiva Perú. 

“La banca privada al tener el control, decide a quién le da o no. Obviamente tienen como prioridad a sus mejores clientes, pero recordemos que estamos en una crisis y necesitamos tener acceso a esos fondos”

Gamarra es 99.5% microempresas. Muchos trabajan para el día a día y sin producción no hay comida” indica la presidenta de la Coordinadora. Menciona además que se toparon con tasas de interés de hasta el 15% en los bancos. De esta manera, los préstamos del Estado resultaron más caros que los de los bancos. “La banca privada al tener el control, decide a quién le da o no. Es todo un negocio para ellos. Obviamente tienen como prioridad a sus mejores clientes, pero recordemos que estamos en una crisis y necesitamos tener acceso a esos fondos” agrega. Junto a otros cinco gremios, presentaron al MEF de la mano del congresista Daniel Olivares una propuesta para mejorar aspectos  como los requisitos y la revisión del impacto de la implementación en los planes actuales.

Fundada en 1998, la Coordinadora de Empresarios de Gamarra (CEG) es el principal gremio formal del emporio. Actualmente continúan empadronando empresas y han lanzado una plataforma virtual de venta para afiliados y no afiliados.  “Nuestro objetivo principal es reactivar adecuadamente a Gamarra lo más pronto posible” expone Saldaña. En los últimos meses ellos han presentado formalmente diferentes propuestas a ministerios, al Congreso de la República y a la Municipalidad de La Victoria (MLV). 

“Seguimos esperando una reactivación eficiente, sin intermediarios. Una inyección directa de capital y Gamarra necesitaría 3 mil millones de soles” indica.

Dentro de los egresos fijos de los comerciantes está el pago de alquileres. Gamarra tiene el metro cuadrado valorizado en USD$15,000 en promedio, uno de los más caros del Perú. También están los pagos de mercadería pendiente, nuevo material, deudas y gastos en sus respectivos hogares. Sin acceso a ayuda económica muchos establecimientos se verán en la necesidad de cerrar para no volver, ya que la mayoría al ser microempresas carece de reservas económicas sustanciales.

“Gamarra lleva 60 años aportándole a nuestra patria. Damos más de 1000 millones de soles al fisco nacional cada año. El empresario gamarrino siempre ha emprendido su camino solo y ahora es el momento de que ese camino se vuelva a iniciar, pero de la mano firme del Gobierno y de todos los peruanos” expresa la presidenta del gremio.

“El empresario gamarrino siempre ha emprendido su camino solo y ahora es el momento de que ese camino se vuelva a iniciar, pero de la mano firme del Gobierno y de todos los peruanos”

El trabajo decente y crecimiento económico es un objetivo de desarrollo sostenible. Frente a esto, la Organización Mundial de Trabajo recomienda el uso de las microfinanzas para ayudar a quienes son comunmente excluidos o beneficiados en bajo porcentaje. Entre las medidas está el brindar “servicios de asesoramiento para informar a los trabajadores y sensibilizar a los bancos centrales sobre los efectos distributivos de las medidas relacionadas con el acceso al mercado financiero. De esta manera se ayudaría a la reducción de la vulnerabilidad y “potencialmente aumentar sus ingresos”. También se puede convertir en una forma atractiva de captar al porcentaje informal que no debe ser olvidado. 

Los ministerios de la Producción y de Economía comunicaron esta semana que se van a realizar cambios en aspectos como los límites de garantías. Aún se tendrá en consideración el riesgo financiero, pero empresas “con problemas potenciales” serían admitidas. La ministra del MEF,  Maria Antonieta Alva, presentó hoy 29 de mayo cambios en los montos máximos del programa. El gremio de Gamarra aún no ha podido reunirse con la ministra pero esperan tener la oportunidad de hacerlo para abordar los demás puntos de su propuesta.

 

El escenario

 

créditos: Gerald Suárez / Diario Expreso

Parece la imagen de algún 24 de diciembre por la tarde pero en realidad es del 25 de mayo del 2020. Causó revuelo en las redes sociales pues grafica el temor más grande de la población frente a la reapertura del emporio: el alto riesgo de propagación. Miles de personas aprovecharon el fin de la cuarentena estricta para vender o trasladar mercadería. “Esas personas aglomeradas son ambulantes y están poniendo en riesgo sus propias vidas.” menciona Saldaña. 

Gamarra tiene características particulares. La conforman miles de empresas, agrupadas en galerías, que carecen del conocimiento técnico y de capital para implementar  protocolos individualmente. Es por ello que la CEG, junto al Ministerio de la Producción y una consultora privada, desarrolló un protocolo de bioseguridad sectorial. “Una vez aprobado el protocolo, tocará implementarlo. Eso tomará su tiempo. Sabemos que no vamos ni podemos volver a lo que era antes y estamos listos para hacerlo de la mejor forma, sin arriesgar la vida de nadie”. Dicho protocolo está actualmente en el Ministerio de Salud para su evaluación.

créditos: Ministerio de Defensa

Esta otra fotografía es del 26 y responde a la solicitud extendida públicamente por los empresarios de Gamarra a la Municipalidad de La Victoria el 4 de mayo: la necesidad de refuerzo para resguardo del área y desalojo del comercio informal presente en los alrededores del centro comercial. 

Gamarra da más de 50 millones de soles en impuestos y tributos a la Municipalidad de La Victoria como resultado de sus ventas anuales según cifras de la CEG. “Desde la coordinadora hemos presentado propuestas de protocolos de salubridad para regresar a trabajar porque que somos un sector industrial único,  pero hay cosas que escapan de nuestra responsabilidad”. 

El artículo 195 de la Consitución peruana indica que “los gobiernos locales promueven el desarrollo y la economía local, y la prestación de los servicios públicos de su responsabilidad”. Tanto la seguridad y la salud son servicios públicos y la municipalidad, un gobierno local.“Lamentablemente, y como se ha visto en toda la prensa nacional, el mismo alcalde ha indicado que somos el distrito más contagiado del Perú. Evidentemente hay algo que en La Victoria no se hizo nunca” indica Susana Saldaña

Gamarra ha lanzado a mediados del mes su plataforma online, Gamarraperu.pe . De esta manera se evitará la aglomeración de personas y la oferta estará visible para todos aquellos que no residen en la capital.  Además de prendas y accesorios,  ya se puede apreciar aquí la creatividad peruana impuesta en los materiales de protección personalizados. Los empresarios afirman estar conscientes de la realidad peruana, donde la mayoría tiene hoy como prioridad alimentación y protección.

Todos los que conforman Gamarra reciben el impacto del virus de una u otra manera. Éste es el terreno común de una pieza clave en la industria nacional que recibe a más de 200 mil visitantes diarios. Serán finalmente decisiones técnicas, políticas y el apoyo de la población lo que ayudará a que el centro textil más representativo del Perú renazca y no repita. La reinvención, al fin y al cabo, no es un privilegio sino una opción.