Redes sociales, proyecciones y talleres fueron parte de la semana #FashionRevolution


 

Una serie de actividades, presentaciones y talleres se llevaron a cabo en más de 100 países como parte de la semana de Fashion Revolution desde el 23 al 29 de abril.  Lo que este movimiento propone es una re-evolución en la industria de la moda a nivel mundial, y nace a partir del desastre de Rana Plaza en el 2013, donde más de mil personas murieron por condiciones laborales inadecuadas en fábricas textiles.

Toda esta presencia alrededor del mundo da que pensar sobre los resultados que Fashion Revolution está teniendo, ya que han señalado que durante el 2017 más de 2.5 millones de personas estuvieron involucradas en las actividades de Fashion Revolution. Este año, la publicación bianual física, el fanzine Loved Clothes Last  agotó todas sus copias en las dos preventas realizadas.  A esto se suma el lanzamiento del manifesto oficial de Fashion Revolution y la presentación de la medición sobre transparencia que con la calificación de las marcas presentes en el índice del 2017 se incrementaron casi en su totalidad.

En nuestro país, Fashion Revolution también tiene acciones dirigidas a ampliar el reconocimiento por parte de nuestra sociedad sobre la importancia de saber qué hay detrás de cada prenda. Actualmente cuentan con representantes en los departamentos de Trujillo, Cuzco, Piura, Lima y Tarapoto.

Equipo de Fashion Revolution en Cuzco. foto @fash_revperu

Karin Santa María, coordinadora de Fashion Revolution Perú, indica que los esfuerzos por dar a conocer más sobre este movimiento viene dado resultados importantes. Esto puede traducirse en el ejercicio de la democratización del acceso al conocimiento sobre estas iniciativas. “Este año nos concentramos en llegar a las universidades que no están en Lima Centro, en distritos ubicados más en la periferia ya que no habíamos tenido la oportunidad de hacerlo antes y era importante para nosotros. Los participantes quedaron fascinados e interesados con lo que hacemos. Realmente tuvimos muy buena acogida”, menciona Santa María.

Las actividades en Perú vieron necesario establecer la creatividad y la diversidad como base de la actual campaña. Durante el conversatorio “Encuentra tu prenda ideal”, donde estuvo también Carla Rizo Patrón brindado consejos para sacar máximo provecho a las piezas existentes en los armarios, no fueron sólo mujeres quienes asistieron. Un público variado en cuanto a sexo, edad y profesiones se hizo presente para dar el primer paso involucrándose en el tema “Al final Fashion Revolution somos todos. Todos los que consumimos, los que la creamos. Es necesario educar sobre el valor de la ropa, la contaminación que genera el fast fashion y volvernos a enamorar de nuestras prendas. Toda esta rapidez en la que vivimos nos tiene que hacer preguntar sobre quienes están pagando por lo que yo no pago. Qué hay detrás de toda esa ropa barata” comenta la coordinadora.

La industria textil nacional también se ha venido aplicando mejoras paulatinas, pero sólidas. Este es el caso de Comercial Textil, la importadora más grande de denim en nuestro país, quienes han colaborado y seguido las recomendaciones de Fashion Revolution Perú para implementar una metodología más adecuada de funcionamiento. “Han reformulado su sistema haciendo una revisión de sus proveedores, comprando telas certificadas e instruyendo a sus trabajadores”, cuenta Santa María, señalando que además existen otras empresas que se están capacitando actualmente sobre los talleres de servicio, para conocer con qué tipo de empresas pequeñas trabajan y así poder actuar de una mejor manera.

“No es fácil, pero esperemos que en Latinoamérica poco a poco se den más políticas como las tomadas en Francia de no quemar ropa y reciclarla toda. Estamos trabajando duro para que se den más y más cambios en el país y el mundo” asegura la representante. Lo cierto es que la base de movimientos como Fashion Revolution está en las personas que creen en su lucha. Mientras exista un compromiso mayor, eventualmente las reformas para garantizar mejoras en la industria se darán bajo la necesidad de escuchar a una sociedad que demanda atención sobre algo tan básico y a la vez tan profundo como cuestionar quién hizo su ropa.