Edha es la primera producción argentina de Netflix, donde una renombrada marca se encuentra con dificultades que van poniendo en descubierto la realidad que la envuelve.

 


Disclaimer: Este articulo contiene spoilers sobre la serie.

 

 

El incendio dentro de un taller clandestino se convierte en llama del descubrimiento que va propagándose y revelando los oscuros secretos detrás de Edha, la marca que lleva el nombre de su diseñadora, protagonizada por la actriz Juana Viale, y cuya voz en off acompaña el desarrollo de la historia.

 

A continuación, revisaremos aspectos interesantes sobre la trama creada por Daniel Burman que se refleja con semejanza los escenarios dentro del proceso de elaboración de las colecciones y que se relacionan con problemas en el ámbito de la industria de la moda y el retail.

Edha, interpretada por Juana Viale. Imagen @edhanetflix

Creatividad vs. demanda

«Éste es mi socio, y mi padre. Yo diseño y el vende. Según él, la solución está en mano de estos señores. Debería sonreírles aunque sea un poco» – Edha, ep. 1

Imagen @edhanetflix

La marca está en quiebra y las últimas presentaciones son decisivas para atraer más inversores. Esto genera en Edha frustración y constantes enfrentamientos con Lorenzo, su padre, y Antonio, socio creativo, ya que las exigencias de quienes pretenden financiar la colección no son acordes al proceso que ella desea ejecutar.

Los plazos y las cantidades se convierten en un problema, así que Lorenzo y Antonio deciden realizar la producción en un taller informal. Esto se lleva acabo sin que Edha esté enterada.

Es una realidad que el surgimiento de los nuevos ciclos de presentación de colecciones para las numerosas pasarelas a nivel mundial son el dolor de cabeza de muchas casas de diseño. «Es una locura», mencionó Jennifer Baca, directora administrativa de Erdem, a The Guardian, al referirse sobre la elaboración de las pre-colecciones que se lanzan para diferentes micro mercados.

Las tendencias también han adquirido nuevas formas de propagación y el papel creativo de los diseñadores se ve en una encrucijada cuando es sometido a cuestionamiento directamente por parte de quienes financian las colecciones o por lo que el mainstream dicta.

Además, el hecho de observar como sus socios impiden que Edha tenga conocimiento de esta decisión, no sólo evidencia un problema de comunicación sino que recrea la decisión que adoptan casas de moda de no perturbar a sus directores creativos y el esquema frecuente de familias – empresa. Aunque no es una regla, un par de ejemplos sobre conflictos generados bajo estas fórmulas son las firmas de Zac Poser y, en Perú, Gerardo Privat.

La informalidad de los espacios laborales.

«Los secretos al final siempre salen a la luz. Tragedias silenciosas, muertes anónimas, gente que en algún lugar pierde la vida por una etiqueta, por una marca.» Edha – ep. 1

Espacio Edha en Dot Baires Shopping. Imagen @edhanetflix

A consecuencia del pedido que se le realiza a Edha, se le encarga la elaboración de las prendas a un taller informal. Las personas que lo conforman son inmigrantes que, además de reclamar por el pésimo estado de las máquinas de coser y las agotadoras jornadas, tienen que soportar el maltrato del dueño del taller y de Antonio, socio de Edha.

El taller se incendia, y los trabajadores mueren.  Esta situación genera una crisis, al ahuyentar aún más a los inversores y abriéndose una investigación por parte de la fiscalía al encontrarse nexos con la marca Edha.

Aunque en  la diseñadora se exime de culpa frente al delito por desconocimiento de causa, fuera de la ficción ella podría verse dentro de algún nivel de responsabilidad penal. Si tenemos en consideración los criterios mencionados en nuestro artículo acerca del Índice de Transparencia de Fashion Revolution, Edha estaría fallando en el criterio de trazabilidad al desconocer el lugar donde se realiza su colección, además de vincularse con prácticas laborales inadecuadas.

Mafias que dejan marca

«Dicen que en el mundo de la moda sólo importan las apariencias (…) Acá todo parece perfecto, bello único. Pero entre las costuras hay cosas ocultas y otras que elegimos no ver» – Edha, ep. 1

Imagen @edhanetflix

Dos mafias hacen su aparición en la serie:  trata de personas y  tráfico de drogas. En el taller se encuentran trabajadores indocumentados que son hostigados y en las pasarelas,  el «agente» que lleva a las chicas a los desfiles desliza el tema de la prostitución, deja entrever la existencia de escorts y utiliza a una de ellas para transportar droga al extranjero.

A la fecha, poco han resonado casos de prostitución que involucren a las agencias top como Ford, Elite o IMG. Sin embargo, en el 2010 la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (Unodc) indicó que 3 de cada 10 mujeres son atrapados por las mafias de trata de personas bajo el engaño de participar en pasarelas internacionales. Asimismo, el año pasado las acusaciones de la modelo londinense Jazz Egger recorrieron las redes cuando se refirió a esta realidad en una publicación que hizo en su cuenta de Instagram.


La ficción de Edha es la realidad detrás de muchas marcas que en este momento operar bajo este sistema, con desconocimiento o conocimiento de él «(…) hasta que un día alguien diga: basta, y decida cruzar esa línea invisible. Abrir las costuras, salir de las sombras«.

Edha esta disponible en Netflix