Claudia Aragón es de las diseñadoras peruanas más resonantes de los últimos años por su estilo diferencial, lo que la ha llevado a ser activista de la indumentaria en la escena local.


Cuando una colección nueva se anuncia, las expectativas y rumores sobre los pormenores de la puesta en escena de esparcen. La temática, los involucrados, la fidelidad a un estilo característico. Tradicionalmente, quien está detrás de estas decisiones es el diseñador de la marca o casa de diseño. Ellos realizan una traducción de su inspiración para brindar un resultado sobre las pasarelas. Se necesita de una lectura interna y externa de todo lo que influye en esta expresión que finalmente materializan. Lo indiscutible es, en un menor o mayor grado, el factor de novedad de las propuestas. Y por otro lado, la mutación que absorbe muchas veces el diseñador de su colección y viceversa. ¿Por qué resulta equívoco cuando esta metamorfosis la hace una chola, una mestiza, una marrón?

Claudia Aragón ha recibido tantos adjetivos y etiquetas como colores en una paleta cromática. Aparentemente, sus manifestaciones y aspecto la hacen «machona», «femiloca» y «posera» (según usuarios de Facebook). Pero ella no tiene problemas para definirse fuera de estos intentos por encasillarla, sobre todo cuando habla de su lucha por el empoderamiento femenino de la mujer cobriza.

Aragón se graduó como psicóloga de la Universidad Peruana Cayetano Heredia. Luego realizó estudios en diseño y gestión de moda en Modart, la Universidad del Pacifico y el Centro de Altos Estudios de la Moda. Es como diseñadora que alcanza un mayor reconocimiento, llegando incluso a desempeñarse como docente. A lo largo de su trabajo en indumentaria ha mantenido ese acercamiento entre lo moderno y lo tradicional, lo nacional y lo internacional. Su presentación en el Flashmode 2014 ya daba luces de que su propuesta buscaba salir de lo común. Fucsias, cerúleos, amarillos y verdes chartreuse sobre polleras, sombreros y mochilas eran parte de una fusión de lo chicha, lo andino y lo contemporáneo. Hoy su aporte se ve reforzado a través de todo lo que representa mediante el activismo y el diseño.

Yo puedo asegurar en este momento que no soy la misma persona que fui hace seis años, que veo la indumentaria desde otra manera y siempre lo he visto. Para mi la indumentaria es arte, tiene contenido. Por eso digo que no soy diseñadora de modas. Yo no genero una moda, de moda se pone cualquier cosa. Yo genero una pregunta, una respuesta.

 

Backstage del show de Claudia Aragón en el Flashmode 2014. Fotos: Solange Gutierrez para Fast Not Fash.

Para mi la ropa es arte en tercera dimensión. Tu puedes ver a alguien y decir: ¡Mierda, qué increíble, cómo se viste! ¿Qué transmite? Porque también para mi la indumentaria es mi segunda piel. Cuando me visto así conmemoro a mi mamá, a mi abuela, a mis hermanas, a mi familia. – Claudia Aragón

A Claudia es frecuente verle puesta una pollera y joyería de plata sonante al andar, además de sus múltiples tatuajes. Cada centímetro de sí ha sido aprovechado para contar su historia, para proclamar su discurso. Esto la hace victima de ataques en redes y en las calles, así que sabe de primera mano lo que es ser violentada. Claudia no calza en el prototipo de mujer rosa, de chica básica o de modelo de catálogo. Hoy más que nunca, todo en ella es una forma de expresión a la que no pretende renunciar.

Ahora que salió un video mio y que se hizo viral en redes de la charla que dí en Chiapas, comencé a leer los mensajes y la gente es super agresiva, tiene niveles de odio máximos ¿no? y dicen que yo no puedo ser representativa de las cholas. Si alguien se siente representada por mí, increíble, y le estoy enteramente agradecida, pero…Yo nunca dije que yo represento a las cholas. Yo me represento a mi misma, represento a mi familia. Yo soy una mujer contemporánea y trato de generar una nueva estética, porque yo me defino como chola. Pero a las cholas nos dejan en el tema del estereotipo. Una chola no puede evolucionar a ningún nivel, ni educacional, ni tecnológico, ni indumentario. Porque sino ya no es chola. Si no usas ojotas, ya no eres chola, si usas tatuajes, eres delincuente y ya no eres chola.

Aragón creció en Cuzco, una ciudad que a pesar de ser provincia es uno de los destinos turísticos más visitados del Perú y del mundo. Aquí han aterrizado en los últimos años extranjeros y extranjerismos, así que no es sorpresa la influencia foránea en su arte. Pasear por las calles, para terminar mirando el paisaje desde su hogar en las alturas encendía la creatividad de Claudia. Éstas imágenes mentales perduraron hasta la creación de sus primeras colecciones, años después en Lima.

Nos adentramos en su paulatino desapego de esa faceta como diseñadora. De pronto, resulta inevitable preguntarle por esos “marrones” que tratan de hacerse un espacio en la moda como diseñadores. Claudia recuerda claramente un momento cuando trabajaba como profesora de indumentaria. Ella acababa de terminar de leer un estudio con duras conclusiones sobre la empleabilidad de minorías en el Perú. Alzó la mirada y observando a sus alumnas, se preguntó: ¿cuántas de ellas no trabajarán en lo que quieren, en lo que aman?.

Porque hablan o han hablado lengua originaria y “setean” mucho las letras y te das cuenta que han sido hablantes de quechua, aymara, shipibo konibo o ashánika. Y después, porque físicamente no son como el estereotipo que la sociedad maneja de belleza, y porque muchas era cobrizas y tenían apellidos difíciles de pronunciar. Entonces yo decía : ¿se van a matar trabajando para que terminen siendo limpiadoras de prendas en Gamarra? ¿para que no pueda acceder a trabajar a una empresa transnacional de ropa, a un retail grande? ¿solamente porque no son “bonitas” o no tienen apellido compuesto? 

Mirarlas a ellas era mirarse a sí misma. Recordar el proceso de migrar de un espacio a otro. Encontrar un sentido para todos los elementos que alimentaban su visión y lograr finalmente hacer algo que la dejaba satisfecha. Sin muchas portadas pero con coherencia, forjó su nombre como diseñadora en el Perú. Retomando nuestra duda sobre el deseo de muchos por entrar a esta industria sin morir en el intento, inicia con un “nada fácil”. 

Yo creo que el enfoque ahora es que los chicos vean hacia adentro y vean el futuro también, de contemporizar su contexto. ¿Por qué voy a hacer cosas barrocas, florencianas o inspiradas en Grecia?. Puta, no vivo en Grecia. Nunca he ido a ver una iglesia barroca en Europa. Y ¿qué hago? ¿sólo bajo referencias de internet? ¿no tengo (acaso) tantas iglesias cuzqueñas, increíbles, barrocas, de sincretismo, con una estética particular? Tengo tantas danzas que puedo utilizar y contemporizarlas, puedo regresar a la historia de mi familia y contemporizarla. ¿Por qué tengo que mirar sólo a afuera? ¿por qué me tengo que copiar lo que sacan en todos los “LIF Week’s” (pasarelas) de afuera?”.

Poder M.A.R.R.O.N es el nombre del nuevo proyecto itinerante de Claudia con sede en su natal Cuzco. Aquí se realizan capacitaciones y talleres de empoderamiento femenino. En nuestro mapa físico, marrón es el color de la región madre de la mayor fuerza emigrante de Lima. Es el color de la mayoría de rostros peruanos (1), y el que tiñe con furia los ríos cuando los apus bajan. La furia de esta chola marrón por la revolución en la indumentaria es así de fuerte.  

(1) Mestizos, quechuas, aymaras y de la amazonía constituyeron el 82.3% de la población. “Encuesta Nacional de Hogares” realizada en el 2012 por el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI). Población: 29,939.9 miles de personas.